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sábado, 26 de septiembre de 2026

El libro en su contexto: llueve futuro en tus pupilas

 Por Chelo Mil

La imagen de portada del libro de poesía del año 2013: llueve futuro en tus pupilas, fue tomada en la escalera de uno de los clubes de pesca de la costanera. Si no me equivoco es del club Mitre. Por su parte, la imagen interior, que muestra a unos libros como volando, tiene como escenario a uno de los roperos del primer piso de Plataforma Lavardén.

El libro, hasta hoy publicado solo en soporte digital, consta de veinte poemas y está dedicado a Germán Lauro, atleta argentino. Su disciplina es el lanzamiento de bala y es dueño de una robustez y una belleza que pocas veces vi. Cuando salió el eBook y yo lo difundía en twitter, lo arrobé, pero no obtuve respuesta alguna.

El título del libro es un verso de la segunda estrofa de uno de los dos poemas de amor. Durante mucho tiempo me cuestioné sobre su belleza o validez, pero finalmente la conjunción de la lluvia, el tiempo futuro y los ojos negros hermosos de un chico que amé, me convencieron de que tenía cierta originalidad y estaba bien.

***

Cierro los ojos

Y escucho tus manos

Sonido tenue, tibio, silente y maravilloso

Signos de referencia precisa en un mapa blureado por tantos años


Cierro los ojos

Y palpo tus párpados

Abro la puerta

Y llueve futuro en tus pupilas


Cierro los ojos

Y veo tus ansias

De grandeza y naufragio


Cierro los jojos

Y muero

Con la birome en la mano

miércoles, 16 de septiembre de 2026

El libro en su contexto: Cada rincón desnudo

Por Marcelo Milman PIlnick

El primer libro que escribí y eventualmente publiqué fue Cada rincón desnudo, un libro de poesía, un libro de adolescencia. Lo fui escribiendo en mis veintes en un cuaderno artesanal de tapa azul, donde se iban acumulando versos, rimas, poemas, frases, fotos, dibujos y demás.

El libro, en su versión analógica original, en el cuaderno, incluía tres citas: Oscar Wilde, Arthur Rimbaud y Konstantino Kavafis aportaban lo suyo, pero en la elaboración de la versión digital de 2011 estas citas fueron dejadas de lado. 

Pero antes de publicarlo como eBook, mandé el manuscrito por email a distintas editoriales, y una de Buenos Aires me respondió. Se llamaba Simposio, y era de Wenceslao Maldonado. Él me invitó a Buenos Aires a charlar y allí, en su casa, me dijo que para publicar el libro yo tenía que pagar mil dólares, los cuales no tenía. También me invitó al programa de radio del Club de Osos de Buenos Aires para hablar de literatura, pero lamentablemente no pude ir.

* * *

Construí aquel puente

que me derrama

en los senderos más felices

de un arroyo


Entoné aquella melodía,

de querubines, hadas y duendecillos

que planean con picardía

hacerle una broma

a un ángel despistado


Derribé aquel muro

que me dividía


Entoné aquel himno

que cuenta sobre la fortaleza de los héroes

y relata sus hazañas

únicas

eternas


Escribí aquel poema

que se escribió por sí solo

y cuya tinta es el ensueño

de un porvenir

ajeno a la desesperanza

sábado, 5 de septiembre de 2026

Mini crónica - V

Por Chelo Mil

Hace tiempo que tenía ganas de comprar las entradas para la función en Rosario de Modelo vivo muerto, del grupo teatral los Bla Bla, de Buenos Aires. El miércoles 26 pasado mandé mensaje a la boletería del teatro La Comedia para ver si quedaban entradas y me respondieron que no, que las dos funciones ya estaban agotadas. Al día siguiente, el jueves, como el consultorio de mi analista queda cerca, después de la sesión me llegué personalmente a la boletería. Allí pude acceder con mucha suerte a la última entrada disponible, para la primera función.

El sábado, como me dijeron que las puertas abrían a las 17.30h, salí un rato antes a esperar el colectivo (138 139), que me dejaba a dos cuadras del teatro. Como no venía, no venía y se estaba haciendo la hora, me tomé un taxi. Le dije al chofer Mitre y Ricardone, pero él entendió Corrientes y Ricardone, así que paseé un poco. Llegué y había mucha gente en la esquina. Yo fumé un cigarrillo y entré, y me senté en mi butaca, que por suerte estaba en el borde de la platea, como a mí me gusta, por si tengo que ir al baño o si salgo a tragar humo.

La obra está buenísima, es fácil reírse a carcajadas en distintos momentos por los gags, que en su mayoría son corporales y están en medio de la trama; que consta del examen final de una prestigiosa e hilarante academia de arte, donde el modelo vivo es asesinado en plena oscuridad.

Sobre el escenario hay un pianista, que musicaliza varias escenas, y cinco actores: Julián Lucero como el director, Manuel Fanego como el modelo vivo y la psicopedagoga, y tres alumnos. Cada actor tiene sus momentos, y en general el nivel es alto.

No voy a espoilear, pero sí me permito decir que la obra tiene finales alternativos.

En el saludo final, entre aplausos de pie, uno de los actores dijo que tenemos un país maravilloso, que hay que cuidarlo.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Mini crónica - IV

Por Chelo Mil

 Estoy esperando al plomero. Me dijo que venía entre las 8 y las 9, y son las 10.15h. Cruzo a la verdulería de enfrente y compro algo de fruta para desayunar. La chica que atiende me pregunta si voy al gym. Le digo que no, que estoy esperando al plomero. ¿Y después?, insiste. No, hoy no voy, hoy mi día es arreglar el flexible que pierde del calefón, para poder bañarme en mi casa, sin tener que ir a lo de mi vieja.

Llegó. Bajo a abrirle y veo que le pone candado a su moto. Carga sobre sí dos bultos re pesados: la mochila y la caja de herramientas. Sobre la vereda queda una lata de bebida energizante a medio tomar, y me dice si se la puedo entrar yo. Unos minutos más tarde me va a contar que está a full de trabajo, que ni los fines de semana para un poco. El energizante no era una excentricidad como pensé al principio, es un cuerpo que pide ayuda para mantenerse erguido.

Subimos a la terraza donde está la llave de paso del sector cuatro. Allí usamos mi escalera para llegar a la llave: él me pide que con una mano tenga la escalera y que levante la otra para hacerle de apoyo. Con una destreza notable digna de un gimnasta logra cerrarla. Ahora unas diez familias están sin agua.

Pero no será por mucho tiempo, en unos veinte minutos el arreglo estuvo hecho.

sábado, 15 de agosto de 2026

Mini crónica - III

(Prensa CCRF)
 Por Chelo Mil

El sábado pasado me puse un objetivo: captar o vivenciar toda la actividad cultural del día asistiendo a dos eventos que no estaban ubicados lejos el uno del otro.

Primero fui al Cultural Fontanarrosa, donde a las 18h Lucrecia Martel presentaba su libro Un destino común, junto a Cecilia Pelliza. Llegaba algo tarde, y mientras caminaba tenía la esperanza de que muestren el evento en pantalla gigante en la explanada, ya que no tenía el QR necesario para entrar. Llegué y ante la ausencia de pantalla en la explanada, subí al segundo piso y me puse en una cola, pero ésta finalmente era para quienes tenían QR, por lo que me puse en otra cola más larga para los desprovistos de QR. Pasados unos minutos largos nos empezaron a dejar entrar de quince personas en quince, y así entramos todos.

En el salón me senté en una silla libre del lado derecho. Por suerte todavía no había empezado. Cuando entró Martel hubo aplausos y enseguida pasaron un video hecho por la UNR donde les hacían preguntas a distintos niños. Después, avanzada la charla, la directora de La ciénaga dijo dos cosas relacionadas entre sí: primero, que no se psicoanalizaba pero que tenía amigos que lo hacían, y ella les cuestiona el carácter individualista de la práctica; y segundo, que no estaba bueno que un joven que hoy en día no encuentra trabajo se crea personalmente responsable por ello, cuando en realidad es la cruel situación social la que lo determina.


 Tipo 19 me paré y me fui atravesando el frío hacia el teatro La Comedia, que está a solo unas cuadras. Allí hubo un concierto de la Orquesta de Cámara Municipal junto a la Escuela Orquesta Barrio Ludueña, con una invitada en la dirección: la Mtra. Lucía Zicos.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Mini crónica - II

Por Chelo Mil

Hace un tiempo compré una notebook nueva y hoy, después de postergarlo bastante, es tiempo de ponerle linux a la compu vieja, en la cual Windows 10 ya anda lento y, además, no es apta para Windows 11.

Pongo agua a calentar para unos mates, y la compu sobre la mesita ratona. La enchufo, ya que, después de años usándola enchufada, si no está conectada a la electricidad se apaga, se mal acostumbró.

Coloco el pen drive con el nuevo y libre sistema operativo y enciendo la máquina. Primero aparece el logo del hardware, y después un menú de instalación. Hago doble clic en la opción de Instalación típica, y mientras se copian los archivos de linux Mint aparecen unas diapositivas que dan cuenta de los distintos programas y funciones que tendrá el sistema.

De repente el televisor, que estaba prendido, pasa al canal 150 y muestra solo niebla, o ruido blanco. También, la radio se enciende en FM 95.1, donde el conductor habla sobre la llegada de un circo a Rosario. 

Y aquí lo más extraño e increíble: sentado en el sillón veo que la pared de enfrente mío, detrás de la televisión, se pixela. Sí, pasa a estar constituida de pequeños y brillantes cuadraditos, de los cuales algunos grises forman un notable signo de preguntas. 

domingo, 26 de julio de 2026

Mini crónica - I

 Por Chelo Mil

Hoy domingo almorcé en casa y después, tipo 17.30 h, me encontré con mi vieja en Laprida y Córdoba (Rosario, Argentina). La idea era compartir una merienda y con ese objetivo llegamos al café de nombre francés por calle Córdoba, frente al Monumento a la Bandera.

En un momento una anciana empezó a irse del bar, y era evidente que necesitaba ayuda para subir los escalones y salir. Primero se paró mi madre para darle una mano, y después me sumé yo, empujándola desde atrás, hasta que llegó a la vereda, donde podía continuar sola con su bastón.

Nosotros esperamos un rato largo y como no llegaron a atendernos nos fuimos a buscar otro bar. En el camino nos volvimos a encontrar con la anciana, que nos pidió que la ayudáramos a cruzar la calle y que la acompañáramos hasta la heladería que está en la esquina mencionada al principio, donde nos encontramos con mi vieja.

La anciana resultó ser insufrible, criticaba a mi vieja porque no la entendía, se quejaba de que yo iba rápido y demás. Al llegar al local me pidió que entre y les diga a las empleadas que estaba Nelly en la puerta de la esquina, para que se la abran y pueda entrar.

Yo después fui a la caja y pedí una porción de torta con dos cafés con leche y me fui a sentar. Cuando la moza trajo el pedido a la mesa Nelly, que estaba sentada con nosotros, le quiso encargar algo, pero la moza dijo que era una maleducada y que no iba a interactuar con ella.

Nelly tiene más de noventa años, no tiene hijos ni nietos, fue treinta años docente, se mantiene lúcida, tiene movilidad reducida, y tiene una carácter de mierda que ya es célebre.

viernes, 27 de febrero de 2026

Barítono - 10: Episodio final

 Novela en episodios - Escrito por Chat GPT 5.2 y corregido por Chelo Mil

Volvió a vocalizar. No por disciplina, no por exigencia de la academia, ni por la cercanía de un estreno. Vocalizaba porque necesitaba ordenar algo adentro. El piano marcaba el camino, ascendía con prudencia y descendía con confianza, como quien conoce el camino, una escalera en penumbras.

Estaban reponiendo Turandot. Ping volvía a ser lo suyo. En el ensayo general, cuando la orquesta atacó los primeros compases, sintió que algo encajaba. No era felicidad exactamente. Era pertenencia.

Desde bambalinas escuchó a Mariano atacar el Nessun Dorma. Sonrió. Esa aria era territorio ajeno, escrita para tenor, pero no por eso dejaba de conmoverlo. Cada registro tiene su destino, pensó. El suyo no era el del héroe que vence al amanecer, sino el de quien sostiene la trama desde el medio, cálido y resonante.

Salió a escena. La acústica hizo lo suyo: la voz viajó limpia, sin micrófonos, apoyada en años de trabajo y, podríamos decir también, talento. Cantó y, mientras lo hacía, sintió que las ciudades, la noche, los bares, los viajes, los cuerpos y los recuerdos estaban ahí, contenidos en esa vibración.

Cuando cayó el telón, el aplauso lo envolvió. Y en ese instante comprendió: su voz no era solo un rango medio. Era un puente.

sábado, 31 de enero de 2026

Barítono - 9

Novela en episodios - Por Chelo Mil

Su padre murió. Tenía cáncer hace años y en los últimos meses se deterioró con rapidez. No tocaba ningún instrumento ni cantaba, pero era un ejemplo de público, fervoroso y estimulante; aplaudía, pegaba gritos y siempre tenía una devolución positiva.

Ahora nuestro barítono estaba en la playa. Era verano y era un lugar acorde para estar, sobre la arena en la reposera, con la sombrilla para evitar el sol que cada año está más fuerte. Tenía la opción de meterse al agua, al río, y de vez en cuando lo hacía para sobrellevar el calor.

Pasaba un barco carguero, imponente, llevando seguramente cereales a algún puerto europeo. Su estela llegaba hasta las orillas, y los kayaks y las embarcaciones de menor porte lo eludían. Enfrente se veían las islas entrerrianas, con su verde virgen y un parador de tanto en tanto.

Era el atardecer, que desplegaba sus matices sobre el horizonte. Las nubes algo transparentes eran el lienzo sobre el que Dios se expresaba. Él se sentía conmovido por lo que veía y no sabía por qué. 

Sucede que a veces, cuando se va alguien querido, éste se convierte en paisaje.

jueves, 1 de enero de 2026

Barítono - 8

Novela en episodios - Por Chelo Mil

Bienvenidos, feliz año nuevo, nos dijeron en la recepción. Acto seguido nos ubicaron en nuestra mesa. El aire acondicionado estaba a full, y soportarlo iba a ser uno de los desafíos de la noche. Está bien que el calor en la calle era agobiante, pero no era cuestión de irse al otro extremo.

Nuestra mesa daba al ventanal, y desde ella se veía la vereda, donde había unas pocas mesas afuera ya ocupadas y por donde todavía pasaban algunos transeúntes.

Llegamos a las veintiuna y ya había una pequeña banda de jazz instrumental tocando en vivo, lo que fue una especie de caricia. Para nosotros fue una sorpresa: sabíamos de memoria el menú de la cena, que constaba de varios pasos y algunos nombres en francés, pero el detalle de la banda nos sorprendió. Empecé a preguntarme si podría unirme con la voz a algunos temas, la improvisación no era mi fuerte, pero algo podía aportar, qué sé yo, un standard, algo. Me acerqué al trompetista, y al terminar el tema lo abordé. Le expliqué que era cantante lírico, pero que algo podíamos probar. Su respuesta fue instantánea y positiva, me sumé. Mientras cantaba sentí una energía que iba desde la garganta hasta la coronilla.


sábado, 29 de noviembre de 2025

Barítono - 7

 Novela en episodios - Por Chelo Mil

Iba por la ruta, en el medio de la noche, en el colectivo de larga distancia. No sabemos si merecidas o no, pero nuestro barítono se tomaba sus vacaciones. Diez días en Brasil, más específicamente en Río de Janeiro, hogar del Cristo Redentor que desde las alturas abraza la ciudad.

Él sintió por primera vez el deseo de visitar la ciudad carioca con los juegos olímpicos de agosto de 2016, que se llevaron a cabo allí. Las distintas disciplinas deportivas, el fan fest y su descontrol cerca de la costanera y el retrato de la cultura y la idiosincrasia local lo habían cautivado, aunque no podemos dejar de mencionar, también, a la vasta tradición musical del país. 

Tenía puestos sus auriculares y con el celular escuchaba música mientras a través de la ventanilla veía pasar fugaces la vegetación, los sembradíos, los animales, los alambrados y los postes. Era de madrugada y todos dormían, pero él no, disfrutaba atravesar la noche y su silencio a unos noventa kilómetros por hora en la comodidad de una butaca cama.

Ey, ¿quién te va a cuidar? En este mundo peligroso tenemos que estar juntos... cantaba Santiago Motorizado, en la breve pero estimulante “El Magnetismo”.


jueves, 30 de octubre de 2025

Barítono - 6

 Novela en episodios - Por Chelo Mil

Mientras caminaba recordaba su época de estudiante. Primero en la escuelita municipal y luego en la academia del teatro. Mientras cursaba en la escuelita vivía en una residencia estudiantil de Rosario, donde estaban alojados los de su pueblo que venían a estudiar a la ciudad. El dormitorio era compartido entre cuatro y había una cocina común y un parque enorme con mucho verde, donde muchas tardes tomaba mate con compañeros o amigos. Estaba bueno que lo dejaban vocalizar sin hacerle problemas, ya todos sabían que él estudiaba canto y lo aceptaban, e incluso lo escuchaban con disfrute. Y también aceptaban que fuera gay, pero en este caso el disfrute corría por parte de nuestro joven barítono, que al mismo tiempo que andaba el camino de la lírica, daba sus primeros pasos en el placer. Primeros torpes pasos, pero pasos al fin.

Una vez invitó a la residencia a Marcelo, un chico que estudiaba periodismo al que había conocido por chat, hace unos meses. Con él fueron a ver Kill Bill al cine, y repararon en la salpicadura de sangre enmarcada en un cuadrito blanco, en la pared de un decorado.

Pero ahora estaban solos, en el dormitorio, dando lugar al deseo. 

viernes, 24 de octubre de 2025

Presentación: libro Nuestro lado B

De Carolina Andrea Silva 

Presentación FILRos 2025

El libro consta de 5 relatos: El reencuentro, Una tarde diferente, El viaje, Las primas y El trámite. Como dice la contratapa estos transcurren en Córdoba, en los años noventa. Narrativa desde lo femenino, cierta oscuridad y guiños LGBT.

El reencuentro

Este relato narra el reencuentro, después de 15 años, entre dos hombres, Miguel y Alfredo, en la fiesta de bodas de plata de la promoción ‘94 del Instituto Sagrado Corazón, una institución religiosa.

Miguel es descrito como canoso, robusto, elegante, seguro de sí mismo, solitario, sincero. Alfredo, por su parte, dice la narradora que envejeció con cierta gracia, que “la furia había desaparecido”, y que aparecía la “vergüenza (…) como bandera blanca”.

Lo que los distanció hace 15 años fue un conflicto en el casamiento de Laura, su amiga en común, donde Alfredo, guiado por la homofobia, rechazó de manera violenta a Miguel. Pero, ahora, en el estacionamiento del salón de fiestas, a las 5 am, podrá redimirse, volviendo a agarrarlo de las solapas de la camisa, pero esta vez para darse un beso intenso.

Podemos decir que la evolución de Alfredo, que deja de lado la homofobia, es paralela a la de la sociedad argentina en su conjunto después del matrimonio igualitario promulgado en 2010. Hoy no vivimos en el paraíso de la diversidad, pero sí hay un gran contraste entre los ‘90 y lo que sucede después del 2010, cuando el Estado reconoció al mundo LGBT.

- ¿Qué te inspiró a contar la historia de estos dos hombres?

- Aparece la homofobia como miedo y violencia ante el propio deseo, ¿cómo llegaste a una mirada así de compleja?

Una tarde diferente

El título parece aludir a un divertimento, a algo que se hace para evitar el aburrimiento pero, se trata de Celina, una bailarina clásica, que se desnuda y se sube a la baranda de su séptimo piso, a hacer equilibrio y danzar. ¿Por qué? Por despecho, y para demostrar que a pesar de su edad todavía puede dar una función electrizante.

El tránsito cortado, los bomberos, el chisme de las vecinas, su ex abajo en la calle … ¿Perderá el equilibrio? ¿O ya lo perdió al exponerse a tamaño peligro?

- ¿Por qué Chacabuco y Entre Ríos? ¿Cómo es esa esquina?

El viaje

El relato transcurre en diciembre de 1997, en principio en un colegio de mujeres.

Lourdes, Betiana y Lara deciden ir a pasar unos días a una casa en las sierras, en Cosquín. La casa es de Lara y es su madre la que convence a las otras madres.

Como marca de la época aparecen CTI como empresa de telefonía celular, los remises y el Azud Nivelador, un popular balneario de ese entonces.

Llegan y descubren que la casa no tiene luz, y tiene humedad y polvo, es de cierta forma sombría y anticipa la oscuridad por venir.

Las primas

Gladis y Rosario se criaron juntas. A los 8 años, jugando, descubrieron una caja con revistas pornográficas del padre de Rosario.

A los 18 van a bailar al Zar, el bar del pueblo vecino, donde Rosario se va con hombres y deja sola a Gladis, bailando sola en el medio de la pista.

Gladis desea a Rosario, pero no puede decírselo, hasta que un día le da un beso en el medio de la pista del boliche.

“Pero sos mi prima, boluda. No me importa, te deseo”.

El trámite

Relato en primera persona de una joven virgen que, a escondidas de su madre religiosa, se masturba y, no encuentra lugar para hablar de eso con sus amigas de la secundaria.

“Querido diario: no soy deseable”, escribiría.

A sus veinte, ya en la Universidad, tendrá una oportunidad para quitarse de encima el trámite de su primera vez.

lunes, 6 de octubre de 2025

Barítono - 5

Novela en episodios - Por Chelo Mil

Estaba en el teatro, con la compañía, en un ensayo. Entradas, salidas de personajes; agudos, graves, voces femeninas y su estridencia, voces masculinas y su calor, la orquesta y su director, el coro. La acústica del lugar era un disfrute, no hacía falta micrófonos.

En un descanso estaban todos sentados en las butacas de la platea, charlando y a las risas, cuando entró él, un hombre entrado en años, un jubilado. Se presentó y explicó para qué estaba ahí: tan simple como que cobraba la mínima y estaba pidiendo contribuciones para comprarse los remedios que le habían recetado.

Pasó uno por uno y todos le daban algo, nuestro barítono se fijó en su billetera y no tenía cambio, no podía (no quería, mejor dicho) darle 10 mil pesos. Cuando se le acercó, le preguntó si tenía cambio, y la respuesta fue que sí. Y, acá viene lo sorpresivo, antes de seguir su camino, el hombre mayor le dijo: Gracias, hermoso. Y su cabeza explotó. Supo que el jubilado no solo deseaba a otros hombres, sino que también, a su entrada edad, todavía era capaz de amar. Esto último lo intuyó, había algo en la mirada de ese hombre que se lo decía.

domingo, 7 de septiembre de 2025

Barítono - 4

 Novela en episodios - Chelo Mil

Tenía el torso desnudo, al igual que su compañero de franela. Con la mano izquierda le agarraba el bulto de manera sutil, pero con firmeza, y con la derecha acariciaba sus velludos pectorales. Se besaron: primero él le mordió el labio inferior, dando cuenta de que le gustaba tanto que lo necesitaba, después entró en su boca con la lengua y permanecieron así, en comunión, unos minutos. 

Estaban en el cuarto oscuro de un boliche, un día de semana, en Capital Federal, cuya vida nocturna no conoce de días u horarios. Él era soltero, no tenía compromisos formales, y de vez en cuando viajaba e iba a lugares como éste, para dar rienda suelta a su deseo. 

La música que sonaba era tan distinta a la que él interpretaba, que sentía estar en otro planeta. Música electrónica, donde el ritmo es lo principal. Música intervenida por la tecnología, lejos de la acústica casi perfecta de un teatro para un conjunto de voces líricas y una orquesta.

¿Vamos a desayunar? Le dijo a su compañero de franela. Encontraron un bar abierto, pidieron dos promos y, entre risas y novedades, empezaron a ponerse al día, ya que hace bastante que no se veían.

martes, 26 de agosto de 2025

Barítono - 3

 Novela en episodios - Por Chelo Mil

Estaba tomando un café por Pellegrini, mejor dicho un cortado, en jarrita, que es lo que siempre pedía. Pensaba en su infancia, de la cual tenía un buen recuerdo, había mucha música por allí. Su tío tocando la guitarra, su madre cantando; el folclore, el tango, la música clásica y, un tiempo después, los Beatles…

Hola capo, disculpame, estoy vendiendo sahumerios, tres por mil, ¿me das una mano?
Dale, ¿de qué aroma tenés?
Me queda de lavanda y jazmín.
Dame un paquete de cada uno.
Buenísimo, dos mil entonces.
Acá tenés.
Gracias capo.

En su adolescencia su recorrido musical había tenido más que ver con el rock, bandas como Nirvana lo transportaban a otro lugar, distinto, donde podía colocar su rebeldía. Durante un período más o menos largo fue vocalista de una banda de grunge, pero pronto la academia lo haría volver a lo lírico…  

Hola señor, estoy ofreciendo pañuelitos, quinientos cada uno.
¿Cómo te llamás?
Agustín.
¿Cuantos años tenés?
Diez.
Bueno, dame dos paquetitos.
Gracias, son mil pesos.
Acá tenés.
Gracias, chau.

Sentarse en la vereda del bar tenía eso, para él implicaba disponer de un dinero extra para los vendedores ambulantes, que se ganan la vida de bar en bar, de mesa en mesa… 

martes, 12 de agosto de 2025

Barítono - 2

 Novela en episodios - Por Chelo Mil

Caminaba por las calles de su barrio, necesitaba despejarse. Después de los ensayos con la orquesta siempre quedaba cansado, hace falta mucha precisión en lo vocal, es muy demandante. Estaban preparando Turandot, y él tenía el papel de Ping, uno de los tres ministros de la ópera de Puccini. Nessun dorma es el aria más conocida, pero fue compuesta para tenor, así que él no podía hacer otra cosa más que admirar a Mariano, su compañero, quien interpretaba al príncipe que vence al amanecer.

Como decía, caminaba, con su bufanda para cuidar la garganta, y miraba los distintos comercios: la panadería 24hs, que alguna que otra vez le había calmado el hambre (o el antojo) por la madrugada, la farmacia, el local nuevo y pequeño de cosas relativas al animé, la barbería, el gimnasio, el bar, etc. La vida en la ciudad es multiplicidad, pensó, y se preguntó si podría vivir en el campo. No, o al menos no por ahora. Sucede que tanto el teatro y su escenario, como la academia, están en la ciudad. Quizás en otra etapa de su vida, una etapa en la cual ya haya acumulado todos los logros que anhelaba de lo lírico.

viernes, 8 de agosto de 2025

Barítono

Novela en episodios - Por Chelo Mil

Le gustaba vocalizar. Recorrer los acordes con la voz con la ayuda de su piano, octava tras octava. De los graves a los agudos y de vuelta a los graves, como se vuelve al hogar tras un largo viaje impuesto (si los agudos son el exilio, no quiero ni pensar lo que tendríamos que decir del falsete).

Su registro era, de alguna manera, un privilegio, fruto de condiciones naturales y también de un sostenido trabajo vocal. Ni bajo, ni tenor: barítono, “un rango vocal medio, que se caracteriza por su timbre cálido y resonante”, dice la inteligencia artificial del buscador en internet. 

Todavía, de vez en cuando, recordaba esa primera clase en que la profesora de canto se lo dijo: su registro era el de barítono. Esa profesora, de la escuelita municipal, tenía rasgos muy particulares. Una cara ovalada y armónica y pelo negro lacio, que le servía de marco a ésta. Bostezar, bostezar, esa era la clave para sacar la voz lírica, en ese primer tramo de su formación. Luego vendrían los matices, y otros recursos.

Después de la práctica prendió la televisión. Ya era de noche y estaba en cadena nacional el presidente. El hambreador, pensó.

lunes, 16 de junio de 2025

El amor de los músicos por la música

 Crónica - Por Chelo Mil

Una vez al año la ciudad de Rosario da lugar al jazz local, regional, nacional e internacional. Este año el Festival de Jazz Rosario se llevó a cabo del 12 al 15 de junio en Plataforma Lavardén, esa pintoresca esquina de Sarmiento y Mendoza.  Treinta grupos y más de cien músicos, en tres escenarios, tocaron, improvisaron y le dieron vida a un género diverso y estimulante, donde la armonía florece como si estuviéramos en primavera (lejos de la chatura actual de los géneros urbanos). Yo, anoche, en la última fecha, fui un espectador más, de los que llenaron las salas, y lo que sigue a continuación es la crónica de ese recital.

Había que hacer algo, salir, con mi madre, a algún lado. Googlié "agenda cultural Rosario" y entré a lo primero que aparecía: el sitio web de la Municipalidad. Lo más potable que ofrecía era algo en el planetario. Volví a google y entré a otro sitio web, donde la agenda se explayaba más allá de lo estrictamente municipal. Ahí me interesaron dos opciones: por un lado el Festival de Jazz, a partir de las 19, que era gratuito y, por otro, La Madre, la obra de teatro donde actúa Cecilia Roth, a las 20 y con la entrada más barata a 7 mil pesos.
Después de dudarlo un rato elegí la obra de teatro, y con mi vieja quedamos en encontrarnos a las 19.30 en La Comedia, Mitre y cortada Ricardone. Llegamos y para nuestra sorpresa el teatro estaba cerrado, y un cartel mostraba que había habido función de La Madre el día anterior, el sábado. La esquina estaba oscura y desierta, solo algún caminante pasaba por ahí. Después de cavilar sobre el error del sitio web, decidimos, entonces, ir al Festival de Jazz, que no estaba lejos.
Atravesamos unas cuadras, emponchados por el frío, y llegamos a Plataforma Lavardén. No hay más entradas, todo agotado, nos dijeron en la puerta. Bueno, vamos al Salón de las Miradas (por calle Mendoza), que hay una exposición, así por lo menos vemos algo, le dije a mi vieja. La exposición constaba de piezas metálicas planas pulidas, colgando y con focos de luz dispuestos por ahí para poner en juego las sombras. Sonaba jazz en un set de vinilos que a mi vieja le encantó.
Y apareció él, un hombre de boina negra que estaba haciendo tiempo para el recital, que me sacó charla y que cuando le dije que no tenía entradas, se fijó en las suyas y me dio una que le sobraba, para las 20.30. Como si esto fuera poco, cuando se dio cuenta de que yo necesitaba dos, para incluir a mi vieja, le preguntó a unas señoras si les sobraba una, y sí, de hecho nos dieron la entrada que nos faltaba. Al rato dieron sala y nos sentamos más o menos a la mitad del teatro. Puntual 20.30 salió a hablar una locutora para dar cuenta de lo institucional, y luego empezó el recital. 

Carlos Casazza Quinteto estuvo conformado por Carlos Casazza en guitarra eléctrica, Rocío Giménez López en piano, Mauricio Dawid en contrabajo (o chelo, ¿hay diferencia?), Inti Sabev en clarinete y Carto Brandán en batería. Tocaron cinco temas, algunos del disco de 2023 Benarés (BlueArt), y otros inéditos. Algunas músicas me hicieron acordar a la banda de sonido de Leaving Las Vegas, aquella icónica película de los noventa que expone el amor entre un alcohólico y una prostituta. Que expone el amor... de los músicos por la música.

sábado, 16 de noviembre de 2024

Adiós

Relato - Por Chelo Mil

Terminé la secundaria en el Poli e intenté irme a estudiar a Buenos Aires. El Traductorado de Inglés de Capital tenía un edificio lindo de ladrillo visto, en un barrio pintoresco, y en su examen de ingreso repetí mucho el término “just” en el texto que había que improvisar por escrito, en lengua anglosajona. Justo. Justo José de Urquiza. En Rosario yo vivía sobre esa calle. Justo. Como cuando pagás con el monto exacto en el quiosco.

Un paquete de veinte cigarrillos Melbourne. Costo: 1.200 pesos. Dinero entregado: 1.500 pesos. Vuelto: 300 pesos. Hasta luego.
Camino el par de cuadras que separan al quiosco de mi casa. Hace frío. Prendo un cigarrillo, después de guardar en el bolsillo los papelitos producidos al abrir el paquete. En realidad voy y vengo con el cuidado del medio ambiente: en mi casa reciclo la basura, pero las colillas las sigo tirando en la calle, en la cuneta, para que al menos se las lleve el barrendero.

Un kilo de bananas, uno de mandarinas y dos tomates. Costo: 3.500 pesos. Dinero entregado: 4.000 pesos. Vuelto: 500 pesos. Hasta luego.
Los tomates en la heladera, abajo, y la fruta en la canasta de mimbre, junto a los cereales. Las bananas están maduras, prefiero tener que sacarles alguna parte en mal estado a que estén verdes, duras y desabridas. Las mandarinas le gustaban a mi abuelo David, y a mí me gustan sin semillas, son fáciles de consumir.

Medio kilo de pan. Costo: 900 pesos. Dinero entregado: 1.000 pesos. Vuelto: 100 pesos. Hasta luego.
Pan y circo. Donde hay hambre no hay pan duro. Pan con pan, comida de tontos. No solo de pan vive el hombre. El pan es un pilar ancestral de nuestra alimentación y quizá por eso aparece en varios refranes. A mí me gusta mojarlo en crema de leche en la merienda; o usarlo como base de sándwiches en el mediodía. Prefiero la miga antes que la corteza. La miga blanca que es como un algodón comestible.

Yerba y galletitas surtidas. Costo: 3.100 pesos. Dinero entregado: 4.000 pesos. Vuelto: 900 pesos. Hasta luego.
- Hola hermoso, ¿cómo andás tanto tiempo? -pronuncian mis labios.
- Hola, bien … ¿Trajiste galletitas?
- Sí, surtidas de chocolate. Preparo el mate …
Saco el mate y la yerba del bolso matero, que es un regalo de un familiar. Mientras vuelco yerba en el mate Fernando me acaricia el pelo y me guiña un ojo, y puedo decir que su ternura es algo de lo mejor que me pasó en estos tiempos. Estamos sobre el pasto en la plaza López, en una ubicación donde tímidos rayos de sol nos brindan su tibieza. Ahora saco el termo con agua caliente y antes de colocar la bombilla en el mate echo un poco de agua sobre la yerba.
- ¿Seguís tomando amargo, no? -le pregunto mientras estiro el brazo y le paso el mate.
- Así es … Hmm, está rico …
- Te extrañé -le confieso.
- Yo también, pero ya sabés cómo son las cosas. Ahora estamos acá, aprovechemos.
Y vino el beso. Sus labios cálidos, su barba, su masculinidad. La comunidad entre dos hombres, reinando, marcando un hito en la cotidianidad. Estoy seguro de pocas cosas, pero tengo la certeza de que esto es amor.

Tres preservativos. Costo: 5.000 pesos. Cambio justo. Adiós.