Cuadernos de Poesía

Título: Cuadernos de Poesía
Autor: Marcelo Milman Pilnick
Género: Poesía
Formato: ePUB, PDF
Año: 2022

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Descripción: Poemas que fueron surgiendo a partir del año 2016, y fueron plasmados de manera tradicional, con una birome sobre los renglones de un cuaderno. Una especie de diario, íntimo y lírico, heterogéneo en lo que a temas y estilos se refiere.

Fragmentos:

Primer cuaderno (2016)

Tapa dura como algunos recuerdos
con tonos de marrón y naranja
que remite al sepia de esas fotos con aroma a pasado
Muestra un biciclo y una bicicleta
delante de la silueta de una ciudad
antigua y moderna al mismo tiempo
Cómo te extraño siglo diecinueve

- - -

la radio se escucha en la televisión
la televisión muestra los diarios
las redes abordan los medios con ironía

mientras tanto

yo estoy en una isla desierta
y pienso en tus labios

Calesita

Crónica - Por Marcelo Milman

Hoy fue feriado por el censo, así que estaba casi todo cerrado. A la mañana me desperté, desayuné y salí corriendo a comprar cigarrillos a la estación de servicio a tres cuadras. Volví un ratito antes de que la censista me toque el portero. Le mostré el código del trámite digital, le respondí que no vivían mujeres en el departamento, y listo. Luego almorcé, y a la tarde salí a caminar, a dar un par de vueltas a la plaza. La zona de juegos estaba llena de niñes y padres, y la calesita girando y girando. Me detuve un momento a observarlos: un padre acompañando a su hija en la bicicleta, no sé si tenía rueditas o no; y una madre amacando con fuerza a su hija, que ya parecía volar; entre otres.
Tengo más de cuarenta años y no tengo hijos, y pocas veces reflexioné sobre esa posibilidad. Soy un varón cis homosexual, ponele, pero que con mi pareja (si la tuviera) no podamos gestar, hoy en día no significa mucho, hay otras formas y métodos de tener hijos. O quizá podría estar con un varón trans… Supongo que lo importante es el deseo: ¿quiero paternar?, ¿quiero tener hijos? Lo primero que pienso es que la responsabilidad que conlleva me parece abrumadora. Al mismo tiempo sé que habría en esa relación filial muchos momentos de felicidad y amor. No sé, en mí esta cuestión está como suspendida, eludida, y mientras transcurre la vida.

Promesa

Crónica - Por Marcelo Milman.

Leo fragmentos, mi cabeza ingiere textos cortos de distintos autores, en el celular. Hay algo en la multitud que me atrae, que me comprende, lejos de las sábanas, pero cerca. Ayer estaba viendo tuiter y apareció un videíto porno, un oso pajeándose, y me encantó. Mi deseo sigue estando ahí. La internación no pudo sacármelo o, quizá, me lo devolvió.
La internación: golpean la puerta en lo de mi vieja, es la ambulancia y la policía; me vienen a evaluar, dicen. Dos semanas adentro, con compañeros de todo tipo (adictos, esquizofrénicos, suicidas, religiosos). En la imagen aparecen dos, Elías, quinta generación de anarquistas, y Lidia, una especie de matriarca dentro del lugar. Pero yo ya salí. Y ahora hago las compras, camino por la vereda y veo mi reflejo en algunas puertas vidriadas o en las ventanillas de los autos, y no me gusta. Pero bueno, hay que tratar de arreglarse y seguir, siempre seguir. Hoy me compré un café con leche, para llevar, y una media luna rellena con chocolate, en el bar de acá cerca donde trabajan bien. Volví a casa y desayuné, mirando tele. Estuvo bien, tengo pequeños oasis de disfrute. Después vino el gasista para arreglar la estufa y me interrumpió la escritura, por unas horas.
Pero volvamos a los fragmentos, hace un rato, también en tuiter, leí un hilo sobre 2020 y la cuarentena en Argentina. Que mal la pasé, sobreviví, como pude, pero el encierro deja marcas. Hoy tengo cuatro vacunas y la cosa está más tranquila, por suerte. Siguiendo con los fragmentos, antes de la internación también los leía, pero en libros, tenía al lado de la cama un diario (el de Ana Frank), uno de textos cortos de Benedetti, y una compilación de poesía contemporánea. Entonces, leía una o dos páginas y dejaba. Ahora quiero conseguir Teoría de la novela, de Lukacs; quiero tener una base antes de deslizarme en el camino de la narrativa larga, extensa.
Bueno, esta vuelta a la escritura tiene mucho de promesa, ojalá pueda seguir transitándola.

Un encanto que me es ajeno


Crónica - Por Marcelo Milman

El colectivo salió bien temprano desde el Castagnino. Asiento 1. Todos con barbijo, sin ventanas abiertas. Con mi vieja llevamos para hacer mate, pero no tomamos en todo el viaje. Dos paradas más para seguir levantando pasajeros. Primera parada cerca del destino, en una estación de servicio. Selfie y felicidad.
Suben al colectivo dos guías turísticos. Uno no usará barbijo nunca, el otro repetirá "justamente" todo el tiempo.

Llegamos a Santa Fe capital. Museo etnográfico desde afuera e iglesia franciscana por dentro. El jardín de la misma es hermoso, arbustos explotados de primavera un par de días antes de que ésta llegue a nuestro hemisferio. Techos de madera hechos por pueblos originarios, sin usar un solo clavo, creo que dice el guía. Hay una virgen de semblante ambigüo, ni sonríe ni está triste.

Después caminamos hasta la Plaza 25 de mayo. Remodelada. Casa de gobierno o Casa gris. La emplazaron a donde estaba el Cabildo, que ya no existe, no como en Buenos Aires, que lo recortaron pero lo dejaron, dice el guía. Dos mástiles enormes con las banderas de Argentina y Santa Fe. Mecanismo de izamiento robotizado, dice el guía. Palmeras. Cruces de madera que recuerdan a los fallecidos en la inundación.

Volvemos al colectivo. Pasamos por la iglesia de Guadalupe, que está cerrada al público. Ni bajamos del bondi. Después llegamos al puente colgante. Hay dos puentes, uno al lado del otro, ambos transitados. La costanera parece linda. Foto grupal en el cartel 3D de Santa Fe. Fotos, fotos, fotos. Mi vieja salió bien, yo con la excusa de pasar el día cómodo estoy hecho un croto. Subimos de nuevo al colectivo, vamos a ir a almorzar a un lugar donde sirven pescado de río: "Lo de Chiquito". Al lado hay un monumento al boxeador Carlos Monzón, que por un lado ganó 14 títulos mundiales, y por otro asesinó a su mujer, Alicia Muñiz. Hay otros monumentos en memoria de las mujeres víctima de violencia de género. No me los mostraron, pero me tiraron el dato después. Que derrumben el monumento a Monzón, la vida está por sobre el éxito profesional.

En el almuerzo grupal me abruma el ruido (hasta hay un cantante de folclore) y la verborragia de mi madre. La comida es frita en su mayoría. Me escribe mi oso-contacto, con el que estuve chateando desde Rosario. Que por dónde estoy. Le digo que nos vemos a las cuatro, en el shopping. Ok.
Caminamos un poco y volvemos a subir al colectivo rumbo al casino, que está al lado del shopping. Tenemos algo de crédito para algunas maquinitas, y una merienda ahí dentro. De nuevo me siento abrumado por los ruidos, la oscuridad, el barbijo y el lugar cerrado. Son las cuatro, salgo. El oso llega en un auto blanco, le digo que no voy a subir, que baje él, si quiere. Ok. Me dice que vaya a la otra punta del shopping, que va a estacionar por allá. Charlamos, caminamos un poco. No hubo abrazo, y eso que a los osos les gusta dar abrazos. "Por lo menos nos conocimos", dice. Vuelvo al casino. Tomo la sobria merienda. Salgo de nuevo y hago tiempo en la sombra. Resta subir al colectivo y regresar.

Son cerca de las diez y ya hace rato que es de noche en el Castagnino. Taxi y a casa. Es sábado a la noche y Pellegrini está estallada de gente. Las lucecitas adornan las veredas, creando un encanto que me es ajeno.

Un pequeño aporte a tu biblioteca digital

Título: Un pequeño aporte a tu biblioteca digital/ A little contribution to your digital library
Subtítulo: cinco poema traducidos al inglés/ five poems translated from spanish
Autor: Marcelo Milman
Género: Poesía
Formato: PDF
ISBN: 978-987-28308-3-0
Año: 2020

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Descripción: Cinco poemas de cuarentena tardía. Traducidos al inglés./ Five poems of late quarantine. Translated from spanish.

 

Fragmento:

un camino
leves suspiros que transpiran un cuerpo robusto
senderos que vuelven
sobre sí mismos

añoro la sabiduría de tu piel
la elocuencia de tus manos
tu bulto irredento

y sobre todo
como si fuera el terciopelo negro de la noche
la cándida virtualidad
de estar reflejado
en tu pupilas

- - -

a path
slight sighs that perspire a robust body
trails that turn back

on themselves

I yearn for the wisdom of your skin
the eloquence of your hands
your unrepentant bulge

and over all

like if it was the night’s black velvet
the candid virtuality

of being reflected

in your pupils