Una tarde feliz de verano de 2023 yo navegaba el instagram de des/nudo Editorial en mi laptop, cuando se me ocurrió ver los mensajes directos. Allí pude ver un mensaje que descansaba en el buzón hace casi un año.
"Hola, soy Sebastián Muzzio, poeta y jardinero de la ciudad de Rosario", comenzaba a decir él.
"Te pido disculpas por la demora, pero esta red social recién me muestra tu mensaje", le terminé de responder yo. Llamado a Zuckerberg.
Después de un ida y vuelta de likes pasamos a whatsapp y, con el tiempo, lo invité a participar en desnudoeditorial.com.ar, donde fue publicado el posteo "Lírica y naturaleza, colores en la ramada", que consta de cuatro poemas, cada uno con su respectiva imagen, todas aportadas por él. En esas fotos se pueden ver flores en primer plano, el río en una tarde de verano y a Sebastián mismo apoyado sobre un árbol caído.
Luego vino la edición en digital de "La cala negra de la familia", en ePub y PDF; y un tiempo después el libro en soporte papel (que se puede adquirir esta noche). Hasta ese momento no nos conocíamos personalmente.
Nos encontramos a mediados de agosto de este 2024 en Sambayón, un bar que queda cerca de casa, por Pellegrini. Esa tarde yo falté a la Facultad porque estaba medio engripado y él venía en bicicleta de su residencia en la casa Vanzo-Wernicke. Todo venía bien hasta que apareció el vendedor de repasadores. Sebastián se quedó mirándolo como si lo conociera de otra vida y terminó comprándole uno, a buen precio. Pero mientras esto pasaba a mí me decía comprá, comprá, a ver tenémelos mientras los ordeno, y me tosía cerca de la cara. Fue re violento. Era el segundo vendedor ambulante del encuentro, y hubo tres en total. La mano viene difícil ...
Presentación: libro La cala negra de la familia
La cala negra de la familia
Autor: Sebastián Muzzio
Género: Poesía
Soporte: digital (ePUB, PDF), papel
Año: 2024
Descripción: La belleza del negro, de la cala negra; la amapola, la mantis, son algunos de los elementos que dan vida a este libro de poesía que se nutre de la flora, de lo natural.
Fragmento:
Volar
no es caer
sobre colchón de rosas
en el momento que uno desea,
subirse a la nave
es trepar por la enredadera espinosa,
rasparse, pincharse,
cortarse hasta sangrar,
sentir que no se puede subir,
caer, quedar agarrado
con una mano, balancearse
frenéticamente
y en un golpe saltar a la cima
con las almas y estrellas danzando.
Allí, beber la realidad pura,
ver los cruces de caminos,
reír hasta sanar,
brindar con los espíritus,
regodearse en el placer de la simpleza,
proyectar los sueños,
sentar las bases para su realización
y diagramar la obra,
los conceptos, el ritmo, la certeza
del lugar destinado para afincarse,
multiplicar el amor y el arte.
*
Desde el agua
del poemario inédito "Trance Humedal".
Remo y remo por el Paraná,
conmigo me encuentro y, desde dentro,
levanto vuelo como un biguá,
paro en las islas, disfruto y contemplo
el Humedal;
intento amoldarme, en Simbiosis y con arte,
al bosque fluvial,
refuerzo mis sueños con su magia de cuentos
para materializar,
el viento y un poema hacen la canción,
a tus oídos llega, al sauce ya le llegó.
Lírica y naturaleza, colores en la ramada
Blog del autor
En el huerto, ya no hay lamento de mi ser,
es solo momento, claridad en el proceder;
tareas que van con el día, a la noche descanso,
sueño, soñamos con florecer
y por la mañana arrancar otra vez
hasta ponerle a la realidad
el color que vos querés;
de tanto laburo hice un vergel,
acomodé en los canteros
todo deseo de bien, hierbas para el mate,
flores para el arte de encender
la mejor parte de cada quién.
*
quiero verlos en flor, suave-lila de amor,
llama a las abejas y al abejorro jardinero,
siempre en vuelo hacia tú caramelo,
bajo la lengua no está el placebo,
está la savia multiversal; dispara historias,
conecta las memorias y recordé
sus flores deshilachadas
purpurando el amanecer una y otra vez,
tiñendo atardeceres violetas,
por eso pido que no los saquen de raíz,
no los corten, gemas del monte,
protegidas por espinas, en la adversidad brillan,
magia silvestre, florece cueste lo que cueste,
ofrecen vida, como nos cuidan;
ahora los cultivo con esmero y pleitesía.
*
laburo con barro y con cielo,
me integro al ecosistema,
alquimia, transmuto en poemas;
me llevo tu cara sonriendo,
un beso en la mejilla,
tus labios son de arcilla,
Señora Humedalezca
gracias por darnos tu casa
de playas y sauces que abrazan;
mis alas secándose al Sol,
biguá meditación,
del río hacia la rama,
de noche me convierto en rana
y canto con esta banda
anfibia, en la laguna
por lluvias y por la locura
que quiebre urbana cordura;
humano con piel de garza
mora como la flora
de cardos, también de salvias,
de hongos azules-purpúreos;
la Luna trajo el hechizo,
un gato montés me hizo,
de fuego como la estrella
que cae, colmando mis venas.
*
Quiero ver los capitanesen sus naves,
costa del río, sauces caídos,
a navegar la Eternidad,
a recorrer el interior
y así pasar:
túnel de estrellas
en espiral,
así volver, en las raíces
la conexión,
así enchufado a mi dragón,
avatar del Humedal,
me deslizo por el Paraná,
estaciono en la playa
y como una tortuga
allí me voy a quedar,
tomando Sol en el tronco,
mojándome un poco,
riacho de las almas,
por la isla subirán
encarnando en hojas
de la hermosa arboleda,
en la noche bailando,
enramada en trance
ondulándose hacia,
la inmensidad;
claridad de Luna,
rosada de fuego,
cayendo en su mitad,
se incendia el deseo,
otra flor se abrirá,
florcitas multiverso
bajan por la barranca,
blancas van a estallar
desde su tallo rojo,
venas de la arcilla,
de este monte fluvial.






