Barítono - 8

Novela en episodios - Por Chelo Mil

Bienvenidos, feliz año nuevo, nos dijeron en la recepción. Acto seguido nos ubicaron en nuestra mesa. El aire acondicionado estaba a full, y soportarlo iba a ser uno de los desafíos de la noche. Está bien que el calor en la calle era agobiante, pero no era cuestión de irse al otro extremo.

Nuestra mesa daba al ventanal, y desde ella se veía la vereda, donde había unas pocas mesas afuera ya ocupadas y por donde todavía pasaban algunos transeúntes.

Llegamos a las veintiuna y ya había una pequeña banda de jazz instrumental tocando en vivo, lo que fue una especie de caricia. Para nosotros fue una sorpresa: sabíamos de memoria el menú de la cena, que constaba de varios pasos y algunos nombres en francés, pero el detalle de la banda nos sorprendió. Empecé a preguntarme si podría unirme con la voz a algunos temas, la improvisación no era mi fuerte, pero algo podía aportar, qué sé yo, un estándar, algo. Me acerqué al trompetista, y al terminar el tema lo abordé. Le expliqué que era cantante lírico, pero que algo podíamos probar. Su respuesta fue instantánea y positiva, me sumé. Mientras cantaba sentí una energía que iba desde la garganta hasta la coronilla.


Barítono - 7

Novela en episodios - Por Chelo Mil

Iba por la ruta, en el medio de la noche, en el colectivo de larga distancia. No sabemos si merecidas o no, pero nuestro barítono se tomaba sus vacaciones. Diez días en Brasil, más específicamente en Río de Janeiro, hogar del Cristo Redentor que desde las alturas abraza la ciudad.

Él sintió por primera vez el deseo de visitar la ciudad carioca con los juegos olímpicos de agosto de 2016, que se llevaron a cabo allí. Las distintas disciplinas deportivas, el fan fest y su descontrol cerca de la costanera y el retrato de la cultura y la idiosincrasia local lo habían cautivado, aunque no podemos dejar de mencionar, también, a la vasta tradición musical del país. 

Tenía puestos sus auriculares y con el celular escuchaba música mientras a través de la ventanilla veía pasar fugaces la vegetación, los sembradíos, los animales, los alambrados y los postes. Era de madrugada y todos dormían, pero él no, disfrutaba atravesar la noche y su silencio a unos noventa kilómetros por hora en la comodidad de una butaca cama.

Ey, ¿quién te va a cuidar? En este mundo peligroso tenemos que estar juntos... cantaba Santiago Motorizado, en la breve pero estimulante “El Magnetismo”.


Barítono - 6

Novela en episodios - Por Chelo Mil

Mientras caminaba recordaba su época de estudiante. Primero en la escuelita municipal y luego en la academia del teatro. Mientras cursaba en la escuelita vivía en una residencia estudiantil de Rosario, donde estaban alojados los de su pueblo que venían a estudiar a la ciudad. El dormitorio era compartido entre cuatro y había una cocina común y un parque enorme con mucho verde, donde muchas tardes tomaba mate con compañeros o amigos. Estaba bueno que lo dejaban vocalizar sin hacerle problemas, ya todos sabían que él estudiaba canto y lo aceptaban, e incluso lo escuchaban con disfrute. Y también aceptaban que fuera gay, pero en este caso el disfrute corría por parte de nuestro joven barítono, que al mismo tiempo que andaba el camino de la lírica, daba sus primeros pasos en el placer. Primeros torpes pasos, pero pasos al fin.

Una vez invitó a la residencia a Marcelo, un chico que estudiaba periodismo al que había conocido por chat, hace unos meses. Con él fueron a ver Kill Bill al cine, y repararon en la salpicadura de sangre enmarcada en un cuadrito blanco, en la pared de un decorado.

Pero ahora estaban solos, en el dormitorio, dando lugar al deseo. 

Presentación: libro Nuestro lado B

De Carolina Andrea Silva 

Presentación FILRos 2025

El libro consta de 5 relatos: El reencuentro, Una tarde diferente, El viaje, Las primas y El trámite. Como dice la contratapa estos transcurren en Córdoba, en los años noventa. Narrativa desde lo femenino, cierta oscuridad y guiños LGBT.

El reencuentro

Este relato narra el reencuentro, después de 15 años, entre dos hombres, Miguel y Alfredo, en la fiesta de bodas de plata de la promoción ‘94 del Instituto Sagrado Corazón, una institución religiosa.

Miguel es descrito como canoso, robusto, elegante, seguro de sí mismo, solitario, sincero. Alfredo, por su parte, dice la narradora que envejeció con cierta gracia, que “la furia había desaparecido”, y que aparecía la “vergüenza (…) como bandera blanca”.

Lo que los distanció hace 15 años fue un conflicto en el casamiento de Laura, su amiga en común, donde Alfredo, guiado por la homofobia, rechazó de manera violenta a Miguel. Pero, ahora, en el estacionamiento del salón de fiestas, a las 5 am, podrá redimirse, volviendo a agarrarlo de las solapas de la camisa, pero esta vez para darse un beso intenso.

Podemos decir que la evolución de Alfredo, que deja de lado la homofobia, es paralela a la de la sociedad argentina en su conjunto después del matrimonio igualitario promulgado en 2010. Hoy no vivimos en el paraíso de la diversidad, pero sí hay un gran contraste entre los ‘90 y lo que sucede después del 2010, cuando el Estado reconoció al mundo LGBT.

- ¿Qué te inspiró a contar la historia de estos dos hombres?

- Aparece la homofobia como miedo y violencia ante el propio deseo, ¿cómo llegaste a una mirada así de compleja?

Una tarde diferente

El título parece aludir a un divertimento, a algo que se hace para evitar el aburrimiento pero, se trata de Celina, una bailarina clásica, que se desnuda y se sube a la baranda de su séptimo piso, a hacer equilibrio y danzar. ¿Por qué? Por despecho, y para demostrar que a pesar de su edad todavía puede dar una función electrizante.

El tránsito cortado, los bomberos, el chisme de las vecinas, su ex abajo en la calle … ¿Perderá el equilibrio? ¿O ya lo perdió al exponerse a tamaño peligro?

- ¿Por qué Chacabuco y Entre Ríos? ¿Cómo es esa esquina?

El viaje

El relato transcurre en diciembre de 1997, en principio en un colegio de mujeres.

Lourdes, Betiana y Lara deciden ir a pasar unos días a una casa en las sierras, en Cosquín. La casa es de Lara y es su madre la que convence a las otras madres.

Como marca de la época aparecen CTI como empresa de telefonía celular, los remises y el Azud Nivelador, un popular balneario de ese entonces.

Llegan y descubren que la casa no tiene luz, y tiene humedad y polvo, es de cierta forma sombría y anticipa la oscuridad por venir.

Las primas

Gladis y Rosario se criaron juntas. A los 8 años, jugando, descubrieron una caja con revistas pornográficas del padre de Rosario.

A los 18 van a bailar al Zar, el bar del pueblo vecino, donde Rosario se va con hombres y deja sola a Gladis, bailando sola en el medio de la pista.

Gladis desea a Rosario, pero no puede decírselo, hasta que un día le da un beso en el medio de la pista del boliche.

“Pero sos mi prima, boluda. No me importa, te deseo”.

El trámite

Relato en primera persona de una joven virgen que, a escondidas de su madre religiosa, se masturba y, no encuentra lugar para hablar de eso con sus amigas de la secundaria.

“Querido diario: no soy deseable”, escribiría.

A sus veinte, ya en la Universidad, tendrá una oportunidad para quitarse de encima el trámite de su primera vez.

Barítono - 5

Novela en episodios - Por Chelo Mil

Estaba en el teatro, con la compañía, en un ensayo. Entradas, salidas de personajes; agudos, graves, voces femeninas y su estridencia, voces masculinas y su calor, la orquesta y su director, el coro. La acústica del lugar era un disfrute, no hacía falta micrófonos.

En un descanso estaban todos sentados en las butacas de la platea, charlando y a las risas, cuando entró él, un hombre entrado en años, un jubilado. Se presentó y explicó para qué estaba ahí: tan simple como que cobraba la mínima y estaba pidiendo contribuciones para comprarse los remedios que le habían recetado.

Pasó uno por uno y todos le daban algo, nuestro barítono se fijó en su billetera y no tenía cambio, no podía (no quería, mejor dicho) darle 10 mil pesos. Cuando se le acercó, le preguntó si tenía cambio, y la respuesta fue que sí. Y, acá viene lo sorpresivo, antes de seguir su camino, el hombre mayor le dijo: Gracias, hermoso. Y su cabeza explotó. Supo que el jubilado no solo deseaba a otros hombres, sino que también, a su entrada edad, todavía era capaz de amar. Esto último lo intuyó, había algo en la mirada de ese hombre que se lo decía.