El magnicidio que no fue

Crónica - Por Marcelo Milman

Todo empezó anoche. Tipo nueve y veinte salí a caminar guiado por mi deseo. Salí a yirar, a buscar machos. Paré en un kiosko a comprar cigarrillos y un chocolate, ya que no tenían tarta ni empanadas, lo que hubiera sido una cena un tanto más nutritiva.
Caminé hasta 27, tuve mis momentos de adrenalina, y empecé a volver. Al llegar a casa prendí la televisión del living. Y allí estaban, el video del arma gatillada dos veces frente a la cara de Cristina y el graph de “Atentado”. No lo podía creer. Hace tiempo ya que la coyuntura me venía pareciendo heavy, pero esto fue demasiado. Estuve un rato mirando tele y revisando redes, y llegué a la conclusión de que Dios la salvó, y al mismo tiempo a nosotros, a nuestra sociedad, a mí.

Hubo un intento de magnicidio contra la vicepresidenta de la Argentina.

Hoy me desperté tarde, tipo mediodía, me hice unos mates y desayuné algo. Mientras miraba los noticieros decidí ir a la plaza 25 de Mayo en apoyo a Cristina y a la democracia real.
Fui caminando y en el camino grabé unas historias de IG. Llegué, estaba el transito cortado en Córdoba y Laprida, y había mucha gente. Saqué el mate de la mochila y compré chipá. Me senté sobre un árbol y grabé algunas historias más. Compré un pañuelo multicolor de la diversidad sexual. Después, caminando con el grueso de la gente crucé el pasaje Juramento y llegué hasta el propileo del Monumento a la Bandera.

Ya volviendo hice la cola para comprar un chori, hace mucho que no comía uno. En un momento llegó un payaso, el que trabaja usualmente en las peatonales, con su maquillaje y globos, para comer una hamburguesa. “Tengo una TV enorme, y me la compré con Cristina”, dijo entre tantas otras cosas apoyando a la dos veces presidenta de los argentinos.

La Asignación Universal por Hijo, el matrimonio igualitario, la ley de identidad de género, el desendeudamiento, los aumentos y moratorias jubilatorias, el plan Conectar Igualdad, el plan progresar, el plan procrear, son algunas otras cosas que podríamos mencionar, ¿no?

Me volví caminando y comiendo el chori. Algo de aceite chorreó sobre mi pantalón marrón claro. Supongo que esa mancha va a quedar, y me va a recordar la tarde en que puse mi granito de arena, real y virtual, para que el odio tenga menos lugar y arribemos a una mejor democracia.